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¿Con la IA desaparecerán los docentes?
Recordando mi vida desde la primaria hasta la Universidad, sentí añoranza por variadas circunstancias respecto a la realidad actual y al avance de la IA en la educación.
Mis maestras me marcaron desde la primaria con matrices de aprendizaje, como algunos docentes de la secundaria, y otros de la universidad.
De ellos pude extraer los elementos positivos que me sirvieron para el desarrollo de mi profesión y de mi vida.
Entre ellos:
· La motivación es
una de las primeras. Ese contacto humano que era puro estímulo y una caricia
para el corazón.
· Aprender a leer “entre líneas o comillas “, es decir entender el texto y un poco más allá (intenciones, cosas no dichas que esconden, etc.) Hoy, comprender el texto comporta uno de los rasgos más negativos de la educación de los jóvenes. Pueden repetir el texto, pero no entenderlo o describirlo con sus propias palabras. Según las estadísticas. El cerebro se atrofia.
· La pasión de por la lectura
· El trabajo en equipo. Las respuestas que uno buscaba y no las encontraba era resuelta con el otro o con los otros. Compañeros de estudios con los que podíamos cambiar información, interpretaciones, discutir, disentir, crear, etc. Así lográbamos la resolución o por lo menos a la más consistente.
· Compartir sentimientos. Cuando uno aprobaba o le iba mal, sentía la alegría del amigo o el estímulo para seguir insistiendo para seguir adelante. También uno se preocupaba por el otro.
· Un combo social que interaccionaban camaradería, el placer, el divertimento, el estudio; que incluía a otros miembros de las familias (padres y hermanos). Recuerdo como si fuera hoy, la madre de un querido compañero, ya fallecido, que nos enseñó a bailar y así entramos en el ruedo social desde otro placer adolescente.
Así con esas
herramientas pudimos entrar a la problemática cotidiana de nuestra vida y de
los otros, más armados para afrontarla.
Como docente, sé que he cometido errores, en muchos casos pude darme cuenta de ellos y corregirlos de inmediato, pero soy consciente que quedaron algunas marcas (para bien o para mal), según el procesamiento que se hayan hecho de ellas. Pero puedo decir que la gran mayoría me respetó y respeta, me quieren o han querido y muchos de ellos hoy son docentes, amigos y me consultan como tales o como colegas, o hemos compartido proyectos profesionales, etc. Que gran placer sentir esa sensación de presencia vigente.
¿Podrá la IA ser consciente de estos mecanismos humanos?
La convivencia de distintos sectores sociales, me permitió diferenciar las distintas necesidades, las posibilidades de cada uno de ellos y sus objetivos. ¿Puede inferir la IA con su interrelación con los alumnos, estas diferencias e incidir positivamente en su formación ciudadana y democrática?
Finalmente, la educación es política, que debe servir para transformar la realidad en algo deseable para todos y más centrada en lo humano y solidario.
La tecnología puede ser buena, pero cómo superar las diferencias entre los distintos sectores sociales, es decir las que tienen o no acceso a ellas. Recordemos que hay pueblos enteros que ni siquiera poseen escuelas o internet.
¿Puede abordar la IA, la motivación del alumno, o ayudar en seres complejos como somos, diferenciando nuestras habilidades, dificultades o necesidades?
¿Dónde se insertaría la sensibilidad en la relación con el aprendiz o la socialización, elemento indispensable para el desarrollo de las personas?
¿Cómo haría la IA para la contención de los discípulos frente a las dificultades con las que se puedan encontrar?
¿Cómo ayudaría la IA a que los contenidos de la enseñanza tengan sentido para el alumno o actúen como disparadores para sus intereses o para su futuro?
Son las preguntas que me formulo y no tengo respuestas de la IA por ahora, o sea que aún constituyen un futuro incierto.
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